Contemplándote con mi rostro inasertivo y algo dudoso; una chica sumamente hermosa, cuidada y con cara de mesura y prudencia. Esa noche fue algo especial, era noche de uno de los bailes mas importantes del año. No nos presentaron, no me presente. No te interesaba conocerme y yo a ti mucho menos. Esa noche eras una rosa, como todas la demás. Admirada por tu belleza y fragancia. Con unas cuantas espinas y un excitante brote venenoso para defenderse del mundo. No eras inusual en el firmamento.
Nuestro primer arañazo, fue en una clase de baile. Para mi indiferencia, habías sido ubicada por el maestro. Una más para el encantador de serpiente pensé. Nada nuevo en el panorama. Mientras estabas en el suelo, me acerque, extendí mi brazo y te dije: Bailamos?. Pasaron los días y el baile se encargo en hacernos más amigos. Eras muy interesante y divertida ante mis ojos, toda una explosión intelectual. Mesura te describía bien para ese entonces. Sera que ese tú delicioso olor a muérdago era cautivador? pues las parasitarias de nuestro alrededor empezaron a desviar su interés en ti. Te llamaban; horrenda, repugnante, aborrecible, pedante y un sin numero de adjetivos bastante elaborados y chistosos. Sin tomar en cuenta los miles de gestos de indiferencia, repulsión y disgusto. Para mi entendimiento no eran mas que celos. Niñerías a las cuales ya hace mucho no presto mi atención. Tu afinado veneno era una dulce tentación para el encantador de serpientes quien dejaba a un lado las víboras y cascabeles, pisando a todas las parásitas en su camino hacia ti.
El pasar de los días me a mostrado tu esencia; algo completamente diferente a la mesurada y callada princesa hermosa que conocí en los principios de nuestra historia. Ahora la mejor palabra para describirte es venenosa. Y no por su concepto vil o despiadado. Sino por lo asertivo y a afinado de tus colmillos en forma de pensamiento. Como el veneno del escorpión, que inmoviliza y seduce, igual que tu forma de hablar. Por esa visión proyectista fría y calculadora, como la cobra que va un paso adelante de todos los demás. Por tu interesante manera de desenvolverte en el mundo. Esa gran paciencia milenaria, como las tarántulas. Siempre aguardando el momento correcto he inequívoco de actuar. Tu sarcasmo ancestral, ese que parece se entiende con mi incomprensible ironía. Por tus indisciplinadas palabras y atrevidos comentarios. Por nuestras funestas secciones toxicas de charla, por el reparo del azar que me brinda la dicha de llamarte amiga y por colarte en las filas de mi afecto como confidente...
Es así como le dedico unas cuantas lineas en este mi haber digital, a una de las más grandes chicas que he conocido a lo largo de mi historia.