Su
mano tocaba mi hombro como gesto para ganar mi atención. Era mi
compañera de la par, tan linda, dulce y bella. Dice con palabras algo
cansadas, ya que se acercaba el fin del día;
-Niña, parecen que llego un paquete para ti y esta en la entrada .
-Para mi, un paquete? __ Dije algo extrañada, pero bastante incrédula.
-Es broma? __ Le dije con gesto de indiferencia.
- Aralia la muchacha de la admisión, me ha pedido que te comunique.
-Ya veo __ Mientras la agregaba al sistema de mensajería instantánea de mi computadora.
Fue tan solo un breve instante lo que me tomo para poder tener una conversación digital con mi nueva amiga;
- Hola Aralia, soy Abies __ Esperando su contestación.
- Hola Abies, acaba de llegar un paquete para ti __ fueron sus palabras.
- Gracias, dame un momento y pronto estaré contigo __ Sin esperar otro replica.
- Claro, es algo muy bonito __ agregando una icono de una cara sonriente.
- De verdad, que es? __ Un gran misterio entro en mi mente pulsante y penetrante.
- Creo que es mejor que lo veas tu, parece una sorpresa __ Ya odiaba a mi ex-nueva-amiga.
Solo
me había tomado 3 minutos, para que mi semblante giraba de cansada y
agotada, a una cara de ilusión, de incertidumbre, de emoción. Lentamente
me levante de mi silla, desplazando las ruedas hacia atrás. Emprendí mi
camino, hacia la entrada del edificio. Mientras caminaba, miles de
castillos en el cielo eran levantados, cientos de preguntas formuladas,
un centenar de imágenes eran proyectadas en la pantalla de mi mente.
Que
será? De quien será? Para que será?. Todo giraba alrededor de estas
tres preguntas, que al acercarme a mi destino susurraban con gracia
poniendo en duda mi juicio. Me desplazaba por la escaleras, paso por
paso, trataba de tranquilizarme, pero estaba emocionada, nunca me había
llegado un paquete a la oficina. Conforme divisaba a Aralia en su silla,
mi corazón empezó a latir rápido y fuerte. Una sensación de vacío era
generaba en mi interior. Me acerque despacio hacia la recepción. Hola
Aralia, hace unos segundo que hablamos __ Dije algo insegura. Así claro,
Mira hace un segundo el mensajero de Costa Rica flores me trajo esto
para ti __ Mostrándome un gran arreglo de rojas rojas, con unos lirios
en forma de corazón, abajo escondiendo una caja con chocolates. Una
tarjeta preciosa, con varios corazones rojos y flechas atravesándolas.
Las rosas con un aroma especial, no podría describirlo, goteaban sin
ritmo aparente. Habían sido impregnadas con un rocío que formaba gotas
pequeñas cada pocos segundos. La base de madera, del tamaño de mi
hombros era sumamente firme para poder desplazar las rosas sin
desprenderlas.
No podía creerlo, para mí, un gesto así,
este día. De quien se trata? Rápidamente me sentía sumamente sonrojada,
tanto que Aralia lo noto. Ella sonrío y como medio de que retomara de
nuevo el usual habito de respirar me entablo conversación. Que rojas más
lindas, ya desearía que mi novio me mandara algo así __ Dijo con cierto
asentó pintoresco y burlón. De verdad que son lindas, solo que no se
quien las envía, yo no tengo novio __ dije, respirando de nuevo. Aralia
hizo un extraño sonido muy común de burla y agrego a la conversación.
Pues tu pretendiente de verdad que es un detallista __ Dijo con una cara
de envidia. Púes no, te equivocas, no salgo con nadie y no se quien
pudo enviarlas __ Para este momento ya sentía que mi corazón bajaba un
poco su ritmo acelerado. Debes leer la carta, que esperas __ Aralia
agrego, muy intrigada con el remitente. Me incline, con delicadeza
desplace mi manos por entre las rosas y tome la carta. La trate de
llevar en alto, pero estaba fijada por un laso a la base del adorno
donde descansaban las rosas. Con mi mano izquierda jale el cordón del
lazo mientras con mi mano derecha sujetaba la base del mismo. Una vez se
descompuso el nudo, pude tomar la carta con ambas manos. Las lleve
hasta un posición cómoda para leer y abrí la carta. La carta decía :
Hola Abies
En este San Valentin, no te quiero decir cuanto te quiero. Solo quiero demostrártelo. Nos veremos pronto...
Te amo
Estaba
completamente perpleja. Para este momento tenía la cara pálida. Solo
pensaba en que existía alguien a quien motivaba a realizar este gesto.
Estaba increíblemente alagada y me sentía sumamente dichosa. Mi cara de
emoción y sonrojo no paso desapercibida. Me dispuse a subir con mi
regalo al escritorio. Todo el adorno estaba bastante pesado, tenia que
llevarlo con ambos brazos. Mientras esperaba el ascensor. Pensaba en lo
lindo de mi presente.
Por suerte cuando el ascensor
paso por mi, una persona estaba dentro. Muy atento pulso la tecla que me
llevaría a mi piso. Entrando en la oficina, todos empezaron hacer
sonidos de burla, mientras con el orgullo de una cortesana diestra en su
profesión desfilaba mi enorme, adorado y divino ramo de rosas. Sin
embargo mi enrojecido rostro le daba a mis compañeros de trabajo el
material suficiente para seguir haciendo unos ruidos muy extraños.
Logre
sentarme con mis rosas en mi escritorio. Un breve instante transcurrió
cuando dijeron; Uyyyyyy amiga que detalle, no me habías contado _dijo
la persona de la par. Estaba tan acalorada de la pena que no podía decir
nada. Mi cabeza pensaba sobre aquel enamorado al que yo había sometido a
tal añoranza.
Las rosas aguardaron es mi cuarto la
ilusión de poder verte abrazarme y besarme, consumando aquel amor
secreto. Solo que las rosas se oscurecieron y marchitaron con el paso
del tiempo. Espere con ansias tu llegada, tu aparición, tú llamada, pero
nunca me encontré con ese hombre, me había sentido ultrajada, ya que
aquel al que por un momento ame, no tuvo el valor para mostrarse. Nunca
apareció,
Porque? __Me gritaba entre sollozos en mi cuarto,
observando aquel frio brote convertido en oscuras ramas. Si tanto nos
amábamos nunca viniste a mi. Llore por tu falta de determinación,
incontables noches le pedi al señor que te mostraras, pero al final lo
peor paso. Solo ame un momento, una ilusión, un ramo de flores de
alguien que fue mi primer gran amor...
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