lunes, 31 de diciembre de 2012

Rosas incompletas

Su mano tocaba mi hombro como gesto para ganar mi atención. Era mi compañera de la par, tan linda, dulce y bella. Dice con palabras algo cansadas, ya que se acercaba el fin del día; 
-Niña, parecen que llego un paquete para ti y esta en la entrada .
-Para mi, un paquete? __ Dije algo extrañada, pero bastante incrédula.
-Es broma? __ Le dije con gesto de indiferencia.
- Aralia la muchacha de la admisión, me ha pedido que te comunique.
-Ya veo __ Mientras la agregaba al sistema de mensajería instantánea de mi computadora.

Fue tan solo un breve instante lo que me tomo para poder tener una conversación digital con mi nueva amiga;

- Hola Aralia, soy Abies __ Esperando su contestación.
- Hola Abies, acaba de llegar un paquete para ti __ fueron sus palabras.
- Gracias, dame un momento y pronto estaré contigo __ Sin esperar otro replica.
- Claro, es algo muy bonito __ agregando una icono de una cara sonriente.
- De verdad, que es? __ Un gran misterio entro en mi mente pulsante y penetrante.
- Creo que es mejor que lo veas tu, parece una sorpresa __ Ya odiaba a mi ex-nueva-amiga.

Solo me había tomado 3 minutos, para que mi semblante giraba de cansada y agotada, a una cara de ilusión, de incertidumbre, de emoción. Lentamente me levante de mi silla, desplazando las ruedas hacia atrás. Emprendí mi camino, hacia la entrada del edificio. Mientras caminaba, miles de castillos en el cielo eran levantados, cientos de preguntas formuladas, un centenar de imágenes eran proyectadas en la pantalla de mi mente.

Que será? De quien será? Para que será?. Todo giraba alrededor de estas tres preguntas, que al acercarme a mi destino susurraban con gracia poniendo en duda mi juicio. Me desplazaba por la escaleras, paso por paso, trataba de tranquilizarme, pero estaba emocionada, nunca me había llegado un paquete a la oficina. Conforme divisaba a Aralia en su silla, mi corazón empezó a latir rápido y fuerte. Una sensación de vacío era generaba en mi interior. Me acerque despacio hacia la recepción. Hola Aralia, hace unos segundo que hablamos __ Dije algo insegura. Así claro, Mira hace un segundo el mensajero de Costa Rica flores me trajo esto para ti __ Mostrándome un gran arreglo de rojas rojas, con unos lirios en forma de corazón, abajo escondiendo una caja con chocolates. Una tarjeta preciosa, con varios corazones rojos y flechas atravesándolas. Las rosas con un aroma especial, no podría describirlo, goteaban sin ritmo aparente. Habían sido impregnadas con un rocío que formaba gotas pequeñas cada pocos segundos. La base de madera, del tamaño de mi hombros era sumamente firme para poder desplazar las rosas sin desprenderlas.

No podía creerlo, para mí, un gesto así, este día. De quien se trata? Rápidamente me sentía sumamente sonrojada, tanto que Aralia lo noto. Ella sonrío y como medio de que retomara de nuevo el usual habito de respirar me entablo conversación. Que rojas más lindas, ya desearía que mi novio me mandara algo así __ Dijo con cierto asentó pintoresco y burlón. De verdad que son lindas, solo que no se quien las envía, yo no tengo novio __ dije, respirando de nuevo. Aralia hizo un extraño sonido muy común de burla y agrego a la conversación. Pues tu pretendiente de verdad que es un detallista __ Dijo con una cara de envidia. Púes no, te equivocas, no salgo con nadie y no se quien pudo enviarlas __ Para este momento ya sentía que mi corazón bajaba un poco su ritmo acelerado. Debes leer la carta, que esperas __ Aralia agrego, muy intrigada con el remitente. Me incline, con delicadeza desplace mi manos  por entre las rosas y tome la carta. La trate de llevar en alto, pero estaba fijada por un laso a la base del adorno donde descansaban las rosas. Con mi mano izquierda jale el cordón del lazo mientras con mi mano derecha sujetaba la base del mismo. Una vez se descompuso el nudo, pude tomar la carta con ambas manos. Las lleve hasta un posición cómoda para leer y abrí la carta. La carta decía :

Hola Abies
En este San Valentin, no te quiero decir cuanto te quiero. Solo quiero demostrártelo. Nos veremos pronto...
Te amo

Estaba completamente perpleja. Para este momento tenía la cara pálida. Solo pensaba en que existía alguien a quien motivaba a realizar este gesto. Estaba increíblemente alagada y me sentía sumamente dichosa. Mi cara de emoción y sonrojo no paso desapercibida. Me dispuse a subir con mi regalo al escritorio. Todo el adorno estaba bastante pesado, tenia que llevarlo con ambos brazos. Mientras esperaba el ascensor. Pensaba en lo lindo de mi presente.

Por suerte cuando el ascensor paso por mi, una persona estaba dentro. Muy atento pulso la tecla que me llevaría a mi piso. Entrando en la oficina, todos empezaron hacer sonidos de burla, mientras con el orgullo de una cortesana diestra en su profesión desfilaba mi enorme, adorado y divino ramo de rosas. Sin embargo mi enrojecido rostro le daba a mis compañeros de trabajo el material suficiente para seguir haciendo unos ruidos muy extraños.

Logre sentarme con mis rosas en mi escritorio. Un breve instante transcurrió cuando  dijeron; Uyyyyyy amiga que detalle, no me habías contado _dijo la persona de la par. Estaba tan acalorada de la pena que no podía decir nada. Mi cabeza pensaba sobre aquel enamorado al que yo había sometido a tal añoranza.

Las rosas aguardaron es mi cuarto la ilusión de poder verte abrazarme y besarme, consumando aquel amor secreto. Solo que las rosas se oscurecieron y marchitaron con el paso del tiempo. Espere con ansias tu llegada, tu aparición, tú llamada, pero nunca me encontré con ese hombre, me había sentido ultrajada, ya que aquel al que por un momento ame, no tuvo el valor para mostrarse. Nunca apareció,
Porque? __Me gritaba entre sollozos en mi cuarto, observando aquel frio brote convertido en oscuras ramas. Si tanto nos amábamos nunca viniste a mi. Llore por tu falta de determinación, incontables noches le pedi al señor que te mostraras, pero al final lo peor paso. Solo ame un momento, una ilusión, un ramo de flores de alguien que fue mi primer gran amor...

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